sábado, 4 de marzo de 2017

Amor-Odio: La saga Dragon Quest

Esta 'sección' podría servir para desahogarnos de aquellas sagas que, aunque nos encanten, al mismo tiempo la odiamos un poquito, o tenemos nuestros propios sentimientos encontrados. En mi caso me ocurre con Dragon Quest, y eso que, a pesar de haberle echado el ojo hace bastante tiempo, no fue hasta hace más bien poco que no pude probar varios juegos de la saga y evidentemente, mi relación con la saga ha sido de amor-odio. ¡Y las que me quedan!



Para empezar decir que mi principal ‘amor’ son los RPG por turnos o estratégicos/tácticos, con los que me divierto mucho más (y me casco más el coco en mi caso) que los RPG de acción, a pesar de mi disfrute con Dark Souls de la que también hablaré más adelante (y especialmente los "atb").

Durante mucho tiempo no pude probar la saga Dragon Quest, pero siempre le tuve el ojo encima. Hay muchos personajes, dibujados por el gran Akira Toriyama (autor de Dragon Ball, aunque a mi me gusta más Dr. Slump/Arale), que siempre me han encantado estéticamente y han supuesto una especie de colección de personajes carismáticos que me encantaban a pesar de no conocerles de nada o vagamente, simplemente por sus diseños que siempre me han parecido perfectos (con su propia carisma y personalidad, pero para nada sobrecargados).

Durante estos últimos años me dispuse a buscar algo de Dragon Quest, pero en la sección de segunda mano de las pocas tiendas a las que podía acudir fue infructuosa. Hasta que un día cualquiera, en vacaciones de verano, encontré el capítulo IV de DS, y me dispuse a jugarlo en mi 3DS (¡bendita retrocompatibilidad!).

Sin embargo, la jugabilidad de éste no me terminó de enganchar en ningún momento: comencé eligiendo a mi protagonista para que acto seguido me cambiasen de personaje… y tras estar dos horas subiendo de nivel, a la torre que tenía que acudir me partiesen la cara estrepitosamente. La tónica general de este episodio (“Capítulos de los Elegidos” es como se llama DQIV), es que hay varios capítulos con sus propios personajes (dónde todos son mudos, o eso me pareció…) para luego unificar sus historias y continuar juntos.

A mi no me ha cuajado mucho, además de que se me hizo muy, MUY lento. Y sin embargo, a pesar de quedar más amargada que agridulce, debo de ser masoquista, porque me “gustó”. Es extraño de explicar, pero no es un gustar de seguir jugando, si no que me parecía la más pura esencia de los RPG clásicos por turnos, y eso me gustaba.



Después llegó otro pequeñito rayo de esperanza: Dragon Quest VII Fragmentos de un mundo olvidado para Nintendo 3DS. No podía dejar pasar esta oportunidad de un juego un poquito más actual y sin estar tan fragmentado y sin descolocarme con todos los protas, así que me lo compré.

De nuevo, las sensaciones fueron las mismas: el juego es pura esencia de RPG por turnos clásico, lleno de fantasía, pero es muy, MUY lento. Llevaba unas 40 horas y todavía no había alcanzado los oficios para personalizar a mis personajes, además de que prácticamente todos los combates se resumían en apretar A o seleccionar las mismas habilidades (con un basto consumo de PM) y a avanzar, aunque sin la opción de memorizar las opciones, así que se hacía aburrido y monótono a la larga.

Con el tiempo, dejé totalmente apartado el juego y todavía no me lo he pasado. Además, ir de un ‘mundo’ a otro en las distintas épocas del tiempo se me hacía un poco lioso (y según leí, se acortó cierto momento muy largo del juego original… que personalmente agradezco), hasta que dejé de jugarlo. Tengo intención de retomarlo en un futuro no muy lejano cuando consiga reunir las fuerzas suficientes para hacer periodos de juego muy largos y continuados, porque si no, perderé las ganas y el flujo del juego.

Un tiempo más tarde llega Dragon Quest VIII, El Periplo del Rey Maldito, también en 3DS. Todavía no me he hecho con el juego, pero teniendo en cuenta mi sensación entre amarga y ligeramente dulce con la saga, casi es mejor esperar un poquito, pasarme al menos el VII de 3DS, y luego irme directamente a por éste Dragon Quest (del que este tengo unas ganas enormes tras descargarme un pdf de la guía original del juego que salió inicialmente en PS2… que es precisamente, este mismo).



Mi sensación es justamente entre un “lo adoro” y al mismo tiempo “me desanima”. Y ya ni hablemos del XI que tiene tan buena pinta que casi lloro al verlo, incluida en su versión “tocha” (PS4/Switch), que aunque no parezca tan por turnos como la versión en portátil, no me veo estos juegos jugándolos en una versión más “acción rpg” que en la clásica. Puede que se me haga pesada o lenta, pero luego a la larga es la que más disfruto aunque se me haga densa. ¿Masoca, tal vez?

En general, no me arrepiento nada de haber probado la saga Dragon Quest, me parece genial. Necesito más paciencia con ella, pero me encanta y me desespera a partes iguales… y eso me gusta, no sé porqué. Seguiré pendiente de la saga y uno de mis objetivos personales es completar el que ya poseo en 3DS y hacerme con los siguientes en esta consola. En realidad, tengo rpgs para rato…

Una lástima que el ‘Dragon Quest Theatrhythm‘ se haya quedado en Japón, porque me encanta este tipo de juego y esta saga también tiene increíbles piezas en sus bandas sonoras.